Yo no Creo en los Diezmos

(Por Pastor Efraim Valverde Sr)

“¡Yo no creo en los diezmos! El dar los diezmos es ordenanza de la Ley. Es un mandamiento para el pueblo de Israel. No es para nosotros los cristianos gentiles. Por eso es que en el Nuevo Testamento no encontramos ninguna parte en la que nosotros en la Iglesia cristiana se nos ordene que demos los diezmos”. En cambio está escrito que “cada uno dé como propuso en su corazón; no con tristeza o por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (II Co. 9:7).

Lo que acabas de leer, mi hermano/a, no es la opinión mía. He descrito mas o menos lo que pudiéramos llamar “el razonamiento” de ministros y de miembros de las congregaciones quienes hablan así para justificar su mezquindad, usando precisamente el texto bíblico aludido. Esto lo he oído una y otra vez, en diferentes tiempos y lugares, durante todos los años de mi caminar en el Señor.

Y he dicho, “mezquindad”, porque por lo regular la gran mayoría de los que así razonan, son cristianos y predicadores que no se distinguen precisamente por su liberalidad. Son miembros de las congregaciones locales y ministros pertenecientes a algún conjunto ministerial quienes cooperan económicamente cuando ellos quieren, dando lo que quieren y según ellos, cuando pueden. Tales cristianos no se sienten mal actuando en la forma descrita porque dicen, basados en la Escritura citada, que es el Espíritu Santo quien así les ha “propuesto en su corazón” que hagan. Y además, los justifica el hecho (triste por cierto) de que son muchos los que piensan de la mismo manera. Por tanto la gran mayoría entre ellos no piensan que eso sea mezquindad y niegan que ellos fueren mezquinos. Muchos de estos cristianos se han moldeado a esas ideas ya por una vida, y no es fácil que estos cuantos renglones los hagan cambiar de opinión. Pero “entenderán los entendidos” (Dn. 12:10).

OTROS QUE TAMPOCO
CREEN EN LOS DIEZMOS

Hay otros ministros y mientras que tampoco crean en  dar los diezmos, éstos no lo dicen en forma negativa sino positiva. Estos somos aquellos que estamos conscientes de que el Señor no solamente dio diezmos por nosotros sino aun Su misma vida. Hijos de Dios que no nos sentimos satisfechos con dar diez centavos de cada dólar (o de la moneda que fuere) porque sabemos que es muy poco. Cristianos quienes reconociendo el hecho innegable de que la Gracia es mucho mayor que la Ley, podemos razonar que si los de la Ley dan el diezmo, nosotros que hemos alanzando la salvación y el perdón por esa Gracia maravillosa de Dios, somos deudores muchas veces más que aquellos. El apóstol Pablo pone por ejemplo lo dicho a los Macedonios quienes “en grande prueba de tribulación…” y en “su propia pobreza”…dieron “conforme a sus fuerzas…y aun sobre sus fuerzas…y aun a sí mismos” (II Co. 8:1-5).

¡Qué ejemplo tan precioso encontramos en la actuación de los hermanos Macedonios, quienes habiendo aprendido a su vez el ejemplo de los mismos apóstoles del Señor, estuvieron dispuestos a dar no solamente su dinero más aún sus mismas vidas. En mi caminar he conocido “Macedonios”, ministros, hombres y mujeres, mayores y jóvenes, que hoy hacen lo mismo. Y si tú, mi estimado lector, eres uno de estos liberales hijos de Dios, quiero decirte aquí que yo estoy perfectamente de acuerdo contigo en que “no creas en dar los diezmos” porque sientes que dando aun todo lo que tienes, no podrás recompensar jamás lo que Él ha hecho por ti. Es verdad que en el Nuevo Testamento no hay mandamiento directo para que nosotros demos los diezmos, y la razón es la siguiente: Cuando el Señor nos llamó nos dijo a cada uno: “Si alguno quiere venir en pos de Mí niéguese a si mismo; tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23). Él nos ofreció Su salvación por Gracia, pero nos advirtió que la aceptáramos, “si queremos”. No a la fuerza. Así que desde el preciso momento en que propusimos seguir al Señor, empezamos voluntariamente a hacer todo lo que hasta hoy hemos hecho en obediencia a Su Palabra. Y lo hemos hecho porque queremos, pues todos sabemos que el Señor nunca nos ha forzado. Nos consta que muchos en algún tiempo de sus vidas “quisieron” servirle, pero al pasar del tiempo ya no quisieron, y Él no los ha obligado a regresar. Esto dicho aplica de igual manera a nuestra participación económica en Su iglesia. El Señor no está obligando a los que dan liberalidad para que hagan así, ni tampoco está obligando al mezquino para que deje su mezquindad. La regla divina sigue en pie mientras vivimos aquí: “si alguno quiere…” Pero entendemos que la final vamos a dar cuentas queramos o no. En la era de la Gracia, o sea en el Nuevo Testamento, el Señor espera que Sus hijos agradecidos razonemos de nosotros mismos en lo ya antes descritos, y demos con la liberalidad que distinguió a la viuda de las “dos blancas”. Puede empezar ciertamente con dar lo mínimo como lo es el diezmo, pero sin reducirse solo a ello tanto en dinero como en todo lo que tiene. Pues si en el corazón de cada uno de estos “Macedonios” hay una pasión profunda y un amor intenso hacia su Dios y Salvador, esto los impulsará para que dé sin medidas y sin condiciones.

Para finalizar declaro sin temor de equivocarme, que los cristianos en quienes reside verdaderamente el Espíritu Santo, no van a desechar los razonamientos positivos aquí descritos. Los que lo están viviendo, sé que se van a gozar. Mas pido al Señor que los que no han estado haciendo lo mismo, no se disgusten con lo declarado, antes por lo contrario, lo acepten, para que también se gocen. El tiempo de trabajar se está acabando, y “viene la noche cuando nadie podrá obrar”. El Señor ha usado hasta hoy a “Macedonios” que han dado según sus fuerzas, y aún sobre sus fuerzas. Pero el trabajo es mucho mas grande que nuestra capacidad, y Dios está hablando al corazón de muchos de Sus hijos que Él sabe que pueden dar mucho mas de lo que han estado dando hasta hoy. Mira en tu visión de noche a “un varón Macedonio” delante de ti, rogándote y diciéndote: ¡”PASA A MACEDONIA, Y AYUDANOS”!  (Hch. 16:9-10). Por cierto que es el Señor quien te está llamando para que nos ayudes  a anunciar las verdades que en este último tiempo el pueblo de Dios necesita saber.

Pastor Efraim Valverde Sr

 (Escrito por Pastor Efraim Valverde Sr. Publicado en la  Revista Internacional Maranatha, Vol 40 No. 17- Enero de 2010. Pág. 8).

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