La Iglesia ya está por entrar a las Bodas

(Por Pastor Efraim Valverde Sr)

La Iglesia del Señor para este tiempo es imposible que pueda ser “la moza” de sus principios, pues para estas fechas la Iglesia ha sido ya preparada para “las Bodas del Cordero” (Apoc. 19:7) y tome su lugar como “la Esposa, mujer del Cordero”. Para este tiempo de la edad de la Iglesia es lógico entender que ya no es posible querer tratarla y ministrarle como cuando era “la moza”. Ahora necesita también una ministración seria, pero propia para una mujer madura, puesto que es absurdo el querer seguirla viendo como si fuere aun la “muchacha” de sus principios.

Como prueba de esto cito enseguida alguans comparaciones que innegablemente prueban lo dicho: (1) La predicacion de la salvación por Gracia, que era nueva al principio, al paso de los siglos se ha devaluado a grado de convertirse en una mofa. Para este tiempo el Hegai apóstata la ha convertido “en una desgracia”. (2) La Iglesia que era en sus principios, “un cuerpo” (1 Cor. 12:12), despues de dos milenios se ha convertido en “una Babilonia” donde un incontable número de organizaciones político-religiosas, de todos colores doctrinales, se disputan el monopolio de la salvación empezando esto con “LA MADRE” (Apoc. 17:5) y siguiendo con la multitud de sus hijas. (3) En el principio los apóstoles le predicaron a un mundo netamente pagano. Hoy nosotros estamos tratando también con un mundo pagano ciertamente, pero entre el cual existe un paganismo disfrazado con una satánica máscara de “cristianismo” que ha tenido engañados ya por siglos a millones de profesantes cristianos. (4) “La Doctrina de los apóstoles (Hech. 2:42), “la Fe que ha sido una vez dada a los santos” (Jud. 3), después de dos milenios ha sido desfigurada al grado que hoy las doctrinas “oficiales” del llamado “Cristianismo” son un remedo macabro de las verdades iniciales. La apostasía ha venido siendo conducida por “espíritus de error y doctrinas de demonios” (1 Tim. 4:1), empezando con dividir a Dios en “Tres Personas” y negar la supremacía de Su Nombre que es JESUCRISTO EL SEÑOR. (5) Las diferentes operaciones y manifestaciones del Espíritu Santo han sido torcidas en forma diabólica por el anticristo, y ésto de una manera más particular durante el siglo XX. Multitudes las usan hoy a su idea, o a su conveniencia. Por tanto prevalece al respecto entre el Cristianismo en estos tiempos una tremenda confusión. Una confusión reconocida hoy con el distintivo de “Carismática” que solamente el Señor en Su Venida va a poder aclarar. (6) El número de ministros fieles que hubo en los principios de la Iglesia, en vez de aumentar ha menguado, y hoy es una minoría. En cambio el número de los “lobos rapaces”, y de los “Diótrefes que aman tener el primado” (3 Juan 9 y 10), se ha multiplicado en proporciones indecibles. Y a medida que el Día del Señor se acerca, este número sigue en aumento cual una avalancha amenazante originada en el mismo averno. El resultado de ello está hoy en el mundo: las multitudes de profesantes Cristianos confundidos, y otros de plano ya engañados.

Imposible es describir en unos cuantos renglones todos los acontecimientos y operaciones (tanto positivas como negativas) que han girado alrededor de “Esther” (la Iglesia). Ésta, en su preparación para ser pronto ya “la esposa, mujer del Cordero”, ha tenido que pasar por el crisol de la prueba, durante el transcurso de casi dos milenios. Hoy, por la Gracia y por el amor del Rey, “Esther”, siendo ahora ya de edad, ha adquirido el grado de madurez requerida por el Esposo. Ciertamente que es la misma mujer simbólica, fiel y apasionada del Rey, pero ya no es la moza de sus principios. Ahora “Esther”, es una mujer madura.

Las doctrinas y mensajes fundamentales de sus principios deben y tienen que ser invariablemente los mismos, pero es imposible decir que tanto el ambiente como las circunstancias sean las mismas. Las poderosas razones antes enumeradas, junto con las muchas otras más imposibles de señalar, han hecho que cambie radicalmente la manera de presentar “la Fe que ha sido una vez dada a los santos”. La forma de ministración de Hegai, y luego la de Saasgaz (Est. 2:8 y 14), ha quedado atrás. Ahora la forma de ministración de “Mardoqueo” hacia “Esther” no puede ser la misma, inevitablemente tiene que ser diferente. El ministerio (refiriéndome más particularmente a nuestros medios), que se ha empeñado hasta hoy en ministrar a la Iglesia ignorando su edad, y como si ésta fuere aun la misma de sus principios, en vez de edificar ha destruido y provocado radicalismo y confusión entre un gran segmento del pueblo de Dios.

Damos Gracias a Dios por Su Palabra

Al Señor damos infinitamente gracias por tener hoy en nuestras manos el Libro Santo, la Biblia, pues solamente por medio de ella podemos hoy estar absolutamente seguros que lo que estamos creyendo, haciendo y enseñando, es verdaderamente de Dios. Por el Libro Santo entendemos hoy con certeza, en medio de la prevaleciente confusión, que Jesucristo el Señor es el mismo Dios de Israel quien ahora “ha sido manifestado en carne” (1 Tim. 3:16). Que El es el único y “verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20). Que por la fe, y el bautismo en el maravilloso Nombre de JESUCRISTO el Señor, se recibe el perdón de los pecados (Hech. 2:38).

Que solo por la Gracia de Dios pudimos alcanzar esta maravillosa salvación de que hoy disfrutamos. Y que solamente por esta Gracia estamos en pie y podemos caminar con nuestro Señor Jesucristo cada día. Por el Libro Santo conocemos que Israel, el Pueblo Judío, es hijo primogénito y amado de Dios (Ex. 4:22), y que de ellos viene nuestra salvación (Juan 4:22). De igual manera entendemos que viene el día en que Israel y la Iglesia verdadera no caminaremos ya como dos pueblos, sino que ya pronto seremos solamente “un rebaño” apacentados por el que siempre ha sido “Un Pastor” (Juan 10:16). Por el Libro Santo hemos podido también reconocer las portentosas profecías que se han cumplido ya en Israel durante este siglo XX, y las que para el tiempo de este escrito se están cumpliendo, que incluyen la dolorosa experiencia que el Pueblo del Libro está hoy viviendo al ver a sus propios líderes desmantelando la Tierra a ellos por Dios prometida.

Por El Libro Santo entendemos hoy que la Iglesia es solamente UNA; que no es propiedad de ningún hombre, o conjunto de hombres, sino solamente del Señor (Mat. 16:18). Entendemos de igual manera que la Iglesia es Un Cuerpo (Efe. 4:4), no un cúmulo sofocante de una multitud de diferentes grupos y organizaciones de todos tamaños, autodenominadas Cristianas, donde cada una reclama ser la única y la verdadera. Por el Santo Libro podemos hoy declarar con toda certeza que el Jefe Supremo de la Iglesia, el Sumo Pontífice, “el Pastor y Obispo de nuestras almas” (1 Ped. 2:25), ha sido y es JESUCRISTO el Señor.

Basados en el Libro Santo, y confirmados con las experiencias que estamos viviendo en estos tiempos que son los últimos, podemos ministrar ésta y otras más vitalicias verdades a la Iglesia, reprobando el engaño fomentado en el transcurso de los siglos por los “Diótrefes” usurpadores. Pues “Esther” no ha dejado nunca de ser fiel al Rey, ni de ser Su elegida porque, “Conoce el Señor a los que son suyos” (2 Tim. 2:19). El hecho de que “Esther” ha estado rodeada de todas clases de las demás “mozas” no le quita en lo mínimo a ella su integridad y su lugar, y cuando escucha el consejo de “Mardosqueo” está presta para aceptarlo y ponerlo por obra. Por eso está dicho que “entenderan los entendidos” (Dan. 12:10).

“Tenemos también la Palabra profética más permanente, a la cual haceís bien de estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestro corazón (2 Ped. 1:19).

Pastor Efraim Valverde Sr.

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