Toda Acción tiene una Consecuencia

Toda acción tiene consecuencia. Es un ley que rige el mundo en que vivimos y el mismo universo; Dios lo estableció de esa forma. Pensemos que si el Eterno removiera las consecuencias de nuestras decisiones y acciones, todo perdería su significado y su propósito. Dios en Su profunda sabiduría amarró todo el mundo móvil bajo la regla de la causa y efecto.

A Israel le dijo: “…os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas tú y tu simiente” (Deut. 30:19).

Toda acción tiene que tener su resultado. Sin ello, nuevamente, todo queda vacio de propósito y significado. No hay bien y mal. En ese mundo todo sería lo que es y hasta allí. Además en ese mundo falto de propósito, no hay paraíso ni infierno, no hay recompensa ni castigo. Allí muere toda motivación.

Imagínate pagar por ver un juego de beisbol en donde nadie gana ni pierde. Esto es solo una idea en pequeña escala de la fuerte razón y propósito que tiene el cielo y el infierno.  Lo que pasa es que se ocupa adentrase para entender lo profundo de Dios. No todo lo de Dios se entiende a la ligera. Si nos tomamos el tiempo de aplicar nuestro raciocinio se puede acceder y agrego que es de suma importancia el hacerlo porque vienen a todo cristiano, pruebas que si no estamos claros en lo que creemos, los razonamientos de los incrédulos nos pueden confundir. Dios es un Dios de sabiduría y quiere que Sus hijos sigamos Su ejemplo y que profundicemos en las profundidades del Eterno Dios.

Finalmente, así como todo padre se interesa en que sus hijos crezcan, no solo en estatura, sino más importante aún, en conocimiento, Dios quiere lo mismo de Sus hijos (Efesios 4:11-16).

Shalom!

Brother Phillip Nava, 13 Ago 2012