¡REGLAS, REGLAS Y MÁS REGLAS!

¿No te gustan las reglas? 

Pues bien, pero debes saber que toda la tierra y el universo mismo existen y trabajan bajo reglas. Sin reglas no hay orden alguno. Sin reglas, la luz del sol alumbraría a cualquier hora, sin consistencia. Sin reglas la tierra no rotaría alrededor del sol para darnos las estaciones del año. Sin la regla de distancias prefijadas por el Creador para el sol nos quemamos o nos helamos. Sin la regla puesta sobre la aguas de la mar, habrían inundaciones de continuo. La lista de las reglas que rigen la creación, desde lo más microscópicamente pequeño hasta la vastedad de los astros sigue y es demasiadamente larga. Toda la naturaleza se mueve y opera por medio de las reglas establecidas por el Creador.

Las reglas de la vida fueron colocadas para que podamos disfrutar y sacar el máximo de esta vida. Cuando aprendemos a vivir, con gusto, bajo las reglas de la vida, la vida se vuelve menos amenazante y menos desafiante. Cuando las reglas de la vida se retiran, es cuando las cosas comienzan a descomponerse y volverse caóticas. Las reglas para el funcionamiento del hogar son para armonizar y traer orden a las actividades familiares, sociales, relacionales y emocionales. ¿Como te gustaría ir a juego de pelota sin reglas? Sería extremadamente aburrido y nadie podría ganar ni perder. Así es la vida sin reglas; no hay propósito definido, no hay avance, el joven nunca deja de ser niño, el viejo tampoco. ¿Te gustaría subirte en un avión que fue hecho por una compañia de trabajadores sin reglas, que llegan a la hora que quieren a trabajar, que no tienen patrón, que hacen su trabajo a su gusto? Yo ni a una vicicleta me subiría yo con esas condiciones. La contundente realidad es que nada trabaja bien, si no está reglamentado. Cuando se nos descompone la vida es precisamente porque dejamos de obedecer las reglas.

Cuando tú haces las reglas de Dios tus amigos, hasta entonces realmente puedes disfrutar de la vida al máximo. El Salmista dijo: “¡Oh, cuánto amo yo tu ley, es mi meditación todo el día” (Salmo 119:97).

En nuestro nacimiento se nos dan todas las herramientas internas necesarias para la vida, pero necesitamos tutores, ayudantes, profesores, animadores, etc. para ayudarnos a comprender, por medio del manual de la vida (la biblia), como trabajan las reglas de la vida y su propósito. El Salmista también dijo lo siguiente al respecto: “Ordena mis pasos con Tu Palabra, Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí” (Salmo 119:133).

Se nos da la opción de amar las reglas de Dios o despreciarlas y atenernos a las consecuencias de nuestra decisión. Las reglas divinas son para regular nuestro yo personal y enseñarnos a pensar en el bien de los demás (Fil 2:1-6).

Mira lo que dice el manual: “Alégrate, mancebo, en tu mocedad, y tome placer tu corazón en los días de tu juventud; y anda en los caminos de tu corazón, y en la vista de tus ojos: mas sabe, que sobre todas estas cosas te traerá Dios á juicio. Quita pues el enojo de tu corazón, y aparta el mal de tu carne: porque la mocedad y la juventud son vanidad” (Eclesiastés 11:9, 10).

¡TOMA LA DECISION HOY MISMO. ACEPTA Y AMA SUS REGLAS Y VIVE!

Shalom!

Brother Phillip Nava, Oct 28, 2014