¿Quién Soy en Verdad?

Cuando la mente está sana, puede realizar dos o mas cosas a la vez, aunque no siempre simultáneamente. De hecho El Creador creó la mente humana para que realice y trate con una increíble variedad de cosas que en esta vida confronta. Una mente sana puede llorar, reír, meditar, reaccionar a las diferentes situaciones que requieren acción. El cerebro humano mueve todas las funciones corporales, pero la mente es lo invisible y eterno que reside dentro del cerebro. Otra forma de verlo es; el cerebro es la computadora o los controles del cuerpo.

La mente es la que maneja los controles. De hecho la mente soy yo, eres tú. Tus manos, no eres tu, tus pies no eres, tu, tus ojos no eres tu, etc. Esas son nuestras herramientas por donde nos movemos, nos identificamos y nos comunicamos. Nuestros sentimientos no somos nosotros, ellos son lo que Dios puso en nosotros para sentir y experimentar dolor, tristeza, alegría, gozo etc. ¿Sabías que no vemos con los ojos? Los ojos son cámaras que retratan y envían la información al cerebro. ¿Sabías que con nuestros oídos no oímos? Ellos son solo vías por donde transita el sonido que llega al cerebro. ¿Sabías que no pulsamos con nuestras manos? La piel humana está llena de receptores sensoriales que envían información inmediata al cerebro de la dureza o la fragilidad de la textura o de las sensaciones físicas, cuales ellas fueren. Todos los miles de órganos que componen el cuerpo humano trabajan armoniosamente, llevando acabo todas las funciones que nuestro cuerpo es capaz de realizar. Y todo esto sin mencionar las partículas microscópicas de las cuales todas ellas están compuestas.

Como ejemplo breve, tenemos los átomos. Para que nos demos una idea de lo pequeño de esta partícula, consideremos que 10 millones de átomos uno junto al otro medirán solo 1 milímetro. Y estos pueden dividirse en partículas subatómicas más pequeñas todavía. Dentro de ellos están los protones y neutrones. En total se han hallado por lo menos 200 tipos de partículas subatómicas dentro del átomo. Los físicos creen que cada una de esas 200 partículas están compuestas de unidades seudo lineales o espirales que son miles de millones de veces más pequeñas que las partículas fundamentales. Con razón dijo el apóstol: “OH profundidad de las riquezas de la sabiduría de Dios! Cuan incomprensibles son Sus juicios e inescrutables Sus caminos” (Rom. 11:33). Dijo otro fiel seguidor del Eterno Dios cuando usó su cerebro para asomarse a las profundidades del Alto y Sublime Dios: “Por mas que el hombre razone, quedará como abismado (b)…viniendo de la parte del norte a la dorada claridad. En Dios hay una majestad terrible” (Job 37:20, 22).

Todos estos razonamientos salieron de un cerebro sano, limpio que fue usado para propósitos divinos. Por eso es de superante importancia el que santifiquemos nuestro cerebro con la Palabra divina que es Espíritu y es Vida. El Maestro no dijo que Sus palabras tienen vida y tienen Espíritu, dijo SON Espíritu y SON Vida. Muy diferente a nosotros, nosotros necesitamos conseguir. Todo lo tenemos y si lo tenemos quiere decir que lo conseguimos de otra fuente. Nosotros tenemos, pero Él ES.

Al enchufar nuestra mente con el que hizo la mente humana podemos anejar mucho mejor nuestras tareas cotidianas y ellas cobran un significado mayor. Así que hermanos no confundamos nuestro cuerpo físico con nuestro hombre interior (Rom. 7:22, Efesios 3:16, I Pedro 3:4). Ese es el que vino a participar “de carne y sangre” (Hebreos 2:14). Es el verdadero “yo”. Muchos de los antiguos usaron sus cerebros santificados, reduciéndolos y asomándose a los misterios eternos quedaron como abismados. Sin aun tener ni un solo aparato científico. Esto nos prueba que lo que tenemos de Dios es mucho más fuerte que los aparatos materiales. Y hablo de nuestro cerebro humano, el cual siendo controlado por la mente de Dios sobre la nuestra, es incalculable lo que Dios puede hacer por medio de ese poderoso y asombroso órgano humano. Santifiquémoslo entonces con la Palabra purificadora del Eterno Dios y esperemos los resultados que ello produce.

Brother Phillip Nava