¿Qué es Doctrina y cuál es su propósito?

¿Qué es Doctrina y Cuál es Su Propósito?

Vivimos en un mundo religioso en este tiempo. Hay religiones de todo tipo y para todos los gustos y preferencias. Muchos eligen  una fe, doctrina cristiana, o creencia que no interfiera demasiado con su vida, y hay un montón de ese tipo de doctrinas para escoger. Mientras, otros llaman o hacen de sus actividades religiosas personales una doctrina. En el principio, durante el tiempo de los apóstoles, si usted dice “yo soy cristiano”, no había mucho que explicar, porque sólo existía un grupo de personas que se identificaban en tal forma. Pero eso cambió hace mucho tiempo. Hoy en día hay tantas ideas, formas y dogmas que se llaman doctrina y que sustituyen el significado verdadero de lo que es doctrina.

Creo que es importante aclarar que cuando se trata de la doctrina establecida para salvación… nosotros no podemos crear eso, sino es Dios quien ha establecido Sus requisitos para la salvación eterna y lo estableció como doctrina a través de la doctrina de Sus apóstoles (Efe . 2:20). Muchos confunden las acciones piadosas personales con la “sana doctrina” (Tito 2:1-10), cuando en realidad nuestras acciones piadosas y benignas son un adorno a la “sana doctrina”. Cuando confundimos una con la otra nos atribuimos el poder de crear la “sana doctrina”, cosa que nunca podría ser, porque las reglas, requisitos, condiciones y mandamientos para la salvación son establecidos por Él que es la salvación misma. Pero la pregunta sigue siendo: ¿cuál es entonces la doctrina y cuál es su propósito? En nuestro caso se trata de enseñanzas que establecen un camino, una vereda, directivas y normas que cuando se viven a lo largo de la vida de todo corazón producen un resultado de una nueva vida aquí en la tierra y promete preciosas y grandísimas (II Pedro 1:3,4) cosas en la eternidad.

Siguiendo con los ejemplos, Dios deposita el poder en Su nombre (Jesucristo) para recibir la salvación (Hechos 4:12). Alguien se puede bautizar en su nombre propio o en cualquier otro nombre, independientemente de lo famoso o poderoso que el nombre pueda ser, pero la salvación y la transformación no entra en la vida de la persona bautizada, ¿porque? porque Dios ha depositado autoridad espiritual en sus decretos con instrucciones específicas. La doctrina de Dios tiene el poder de cambiar y transformar nuestra mente la cual afecta nuestras acciones. Otro ejemplo es la doctrina de la Unicidad de Dios. La Biblia declara enfáticamente que Dios es Uno (Deuteronomio 06:04, Isaías 07:14, 09:06, 43:10-12, 44:6,8, 45:5,6, 14,18, 1 Tim 3:16). La Biblia establece que solo hay “un Señor, una sola fe y un solo bautismo” (Ef. 4:5). Esto bien establecido, y no depende de los votos de nuestra parte, es un hecho bíblico irrefutable. Alguien puede aplicar una grande cantidad de sinceridad en la doctrina de la “trinidad”, pero esa sinceridad no cambia la poderosa e inconmovible verdad de que Dios es Uno y no 1 en número sino en único y absoluto.

Otro pensamiento que podemos usar como comparación para seguir aclarando es, cuando empezamos un nuevo empleo, lo primero que necesitamos saber son las instrucciones, direcciones, reglas y así sucesivamente, con el fin de realizar de manera mas adecuada nuestras responsabilidades. En la obra del Señor no es diferente, él ha establecido normas, mandamientos y directivas, y esas importantes instrucciones y enseñanzas no deben ser realizadas por solo nuestros buenos sentimientos de sinceridad, sino con una comprensión clara de cuál es la verdad de la doctrina, porque alguien puede sinceramente creer en una doctrina errónea o falsa, pero esa sinceridad no puede por arte de magia hacer el cambio de falso a verdadero.

En estos días muchos cristianos han hecho de la doctrina casi una mala palabra, porque dicen ellos: “la doctrina divide a la gente”. Pero debemos preguntarnos, ¿qué es más importante, La unidad o La identidad? Aquellos de nosotros que por misericordia Dios hemos entendido que Dios es Uno no podemos decir amén a la trinidad. Con ello no estamos condenando o dividiendo, solo aclarando. Y no creemos porque nuestra religión no lo cree, no! Nuestra convicción fundada en la autoridad que supera toda opinión y credo humano: La Palabra de Dios. Nuevamente, la Biblia dice que Dios es Uno, así tan sencillo. Pesemos en esto, cuando todos y cada uno de nosotros nacimos, nacimos como parte de una familia, esa es nuestra identidad general. A partir de ese núcleo familiar conseguimos nuestro nombre y apellido, tenemos nuestra apariencia física, de allí aprendemos costumbres familiares y lo demás, por lo tanto, bajo esa luz podemos decir enfáticamente que es imposible parecernos, pensar y ser como todo el mundo.

Dios nos dio Su doctrina para que podamos llegar a ser como Él en pensamiento, en hecho y en todo lo que es afectado por Sus enseñanzas. Su doctrina nos transforma por la renovación de nuestra mente (Romanos 12:2) para que podamos creer en la verdad real y no en cualquier cosa o todo lo que parece verdad. Alguien dijo: “si lo somos todo, entonces no somos nada”. Así que quedamos claros que otra cosa que la doctrina del Señor hace en nosotros es darnos una identidad clara, hemos nacido de nuevo a través de los mandamientos y credos divinos. La chispa de la vida espiritual que nos da vida sucede de forma instantánea por la mano directa de Dios, pero el crecimiento ocurre a través de la palabra de Dios y las directivas basadas en lo dado por Dios en la “sana doctrina”.

El conocer la doctrina nos da la capacidad para saber si estamos caminando de acuerdo a las estipulaciones necesarias y dadas por los apóstoles del Señor. Un rápido examen nos ayudaría a saber si realmente estamos creyendo en la verdad. Pensemos en lo siguiente: ¿somos bautizados de acuerdo a la fórmula prescrita por el apóstol Pedro en Hechos 2:38 y sus compañeros (Hech. 8:16, 10:48, 19:5, Rom. 6:3, Gal. 3:27)? ¿Estamos caminando en santidad como lo enseñó el Señor y Sus discípulos (I Ped. 1:16, Lev.11:44, I Tes. 4:7, I Cor. 3:16)? ¿Podemos probar con la Biblia que Dios es Uno? ¿Sabemos que los apóstoles nunca enseñaron el supuesto rapto? Sabemos que lo que ellos enseñaron sobre el regreso del Señor fue una visible aparición de Dios (Mat. 24:30,31, II Tes.1:6-10, Apoc. 1:7)?, ¿Sabemos que la ciudad de Dios, la Nueva Jerusalén no es una ciudad literal con calles de oro, sino más bien una representación simbólica del pueblo fiel de Israel y la iglesia fiel (Apocalipsis 21:2) que se convierten en un solo pueblo, en el día final, como el Señor lo dijo cuando visitó este mundo (Juan 10:16). ¿Sabemos que las piedras preciosas de la cuidad son símbolos de la virtudes de los fieles hijos de Dios al regresar a casa (Proverbios 31:10, I Pedro 2:5)?

Nuestra responsabilidad es, entonces, el caminar en la doctrina (enseñanzas) que nos hará más y más como Él y la única manera que podemos lograrlo es con aplicarnos a la lectura, el aprendizaje, pidiendo consejo con el deseo fuerte de vivir como Él y estar con Él por la eternidad. Él nos mandó que escudriñáramos las Escrituras (Juan 5:39) con el temor y una reverencial atención a la Palabra infalible que nos ayuda a crecer en el conocimiento y la acción. Así que vamos a buscar para encontrar la verdadera vida y la emoción que pertenece a la relación sana espiritual con nuestro Creador, nuestro Salvador, nuestro Padre y nuestro Dios! Conoce Su Doctrina y vive en ella.

Shalom!

Brother Phillip Nava