Nuevas Misericordias para Nuevas Necesidades

“Es por la misericordia del Señor que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es Tu fidelidad” (Lam. 3:22,23).

Las misericordias del Señor son nuevas cada mañana porque nuestras necesidades son nuevas cada mañana. No somos tan independientes como pensamos, y aun como nuestra condición humana tiende soñar. La lucha que cada cristiano fiel pelea diariamente, es con las voces internas y externas que le dicen que puede hacer las cosas por sí mismo. Que no necesita nada o muy poco de otros. Nuestra condición es miembro, activa o inactiva (cada quien sabe que tan activa) de la iglesia de la Laodisea que enseña: “Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa…”(Apoc. 3:17), esa es retorica engañosa de los conocidos “humanistas” que creen que el hombre es su mismo dios, que todo lo que necesita lo encuentra en sí mismo.

Pero el Dios que pagó el precio por ti y por mí, nos dice: “y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo; Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo á todos los que amo: sé pues celoso, y arrepiéntete (Apoc. 17-19).

Dios nos impulsa a salir de esa congregación y entrar a formar parte de la iglesia o congregación de Smirna, a la cual dirige el Espíritu Santo las siguientes palabras: “El primero y postrero, que fue muerto, y vivió, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser Judíos, y no lo son, mas son sinagoga de Satanás. No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros á la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. El que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda (Apoc. 2:8-11). ¿De cual iglesia o congregación eres hermano/a?

Si somos de la Iglesia de Smirna, nuestro vestuario espiritual lo declarará. El profeta Isaías nos dice: “En gran manera me gozaré en el Señor, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió de vestidos de salud, rodeóme de manto de justicia, como á novio me atavió, y como á novia compuesta de sus joyas”(Isaías 61:10).

Digamos un fuerte amen a las Palabras del Maestro con nuestro clamor y actitud quien nos dice: “Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer. El que en mí no estuviere, será echado fuera como mal pámpano, y se secará; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden” (Juan 5:4-6).

Salgamos entonces del peligro de ser vomitados de la boca de Dios y de ser quemados y que nuestra necesidad del Amado de nuestras almas nos mueva a buscarlo temprano, antes que sea tarde para reconocerlo en todos nuestros caminos. Luchemos por vivir en Su mundo, en Su ambiente, tan cerca a Él que Su olor penetre nuestras vestiduras y que seamos reconocidos como gente de olor suave (Salmo 141:2, II Cor. 2:14).

Deleitémonos en platicar con Él y leer Sus cartas todos los días, mientras llega el día en que lo veremos como Él es. Él se deleita en oirnos platicar con Él. Se interesa en lo que queremos decirle. Que no se nos olvide que los problemas que NO creamos nosotros para nuestra destrucción son lazos que Dios usa para que apreciemos Sus nuevas misericordias.

Shalom.

Brother Phillip Nava, 7 Sept 2012