Mas Calma Mi Hermano

Las cosas grandes están hechas de cosas pequeñas. La vida está en los detalles. En este tiempo en que vivimos, vivimos una vida tan acelerada que es fácil hacer las cosas con desesperación. Muchos viven desesperados por ver los grandes resultados y el sueño de los grandes acontecimientos en su vida. Cuando en realidad Dios nos dice que debemos prestar la debida atención a los detalles, al grado de amar los detalles y descubrir las muchas cosas que se ocultan durante el proceso de realizar los detalles. Una actitud desesperada destruye el intento de hacer las cosas bien. Esto corre tan fuerte en el sistema de muchas personas que las cosas pequeñas cosas pierden su valor y aun se consideran innecesarias. Pero debemos entender que Dios mide nuestros regalos a Él con los detalles y las “cosas pequeñas” que no se notan. Y para Él son tan importantes que al faltar ellos nuestros sacrificios a Él, son rechazados.

Existe hoy en día en el mundo una mentalidad de desesperación e impaciencia que nos dice: “hay que acabar con esto pronto y seguir con lo que sigue”, que ofende a Dios (Ezequiel 44:18). Si sólo tenemos 15 minutos para hablar con Dios en cualquier oportunidad, es necesario agotar los 15 minutos en una actitud paciente. “No hables con Él con tu píe derecho en el acelerador y tu pie izquierdo en los frenos, quita tu píe del acelerador y mantén los dos píes en los frenos”. Recuerda que la actitud correcta es una cosa muy importante ante los ojos del Señor, al darle nuestros regalos. Si estos elementos importantes no están presentes en nuestros dones, nuestros dones no tienen ningún valor ante Aquel que ve a través de todo lo que le ofrecemos. Él mismo lo dijo en los labios del profeta Isaías: “El que mata un buey es como si matase a un hombre, el que sacrifica oveja, como si le cortó el cuello a un perro, el que hace ofrenda, como si ofreciese sangre de cerdo; el que arde el incienso, como si bendijese a un ídolo Sí, ellos han escogido sus propios caminos, y su alma se deleita en sus abominaciones” (Isaías 66:3).

Es nuestra actitud de deleite y la atención detallada que dan valor a nuestros sacrificios a Dios. Dar con alegría a Dios es importante. Dios es un Dios celoso, que no comparte su lugar con nadie más. Todo lo demás tiene que ser segundo, tercero o cuarto lugar en nuestra lista de prioridades. Eso es lo que quiere decir amar a Dios con todo nuestro corazón (sentimientos), alma (mente) y fuerza (capacidades físicas) (Deuteronomio 6:5). Vamos a apuntar entonces nuestros esfuerzos a mucho más allá de las palabras perfectas, las palabras bonitas y concentrar nuestros esfuerzos en nuestra dedicación personal, el cumplimiento detallado de nosotros mismos, ¿Cómo me veo? ¿está bien mi actitud? ¿Cuáles son mis motivos internos? Cuando hayamos hecho eso, entonces todo lo que hacemos por Él tendrá un sabor diferente y aceptable. Pablo nos lo recomienda cuando dice: “Que si nos examinásemos á nosotros mismos, cierto no seríamos juzgados” (I Cor. 11:31). Dios está interesado en nuestros corazones más que nuestros dones, que son nuestros talentos y habilidades, es por eso que es lo primero que se menciona en Deuteronomio 6:5. Piénsalo, medítalo.

Brother Phillip Nava, 15 Dic 2011