Lo que Dios ofrece para dar ánimo

“Todos los días del pobre son trabajosos; mas el de buen corazón tiene un convite continuo” (Proverbios 15:15).

El ánimo de vivir empieza y trabaja en el interior. Muchos tratan de conseguirlo con las múltiples distracciones, vicios y entretenimientos que tan fácil se consiguen hoy en día. Los estimulantes, como lo es el alcohol, las drogas y otros más, solo alteran las funciones de la adrenalina por un corto tiempo y al final van dejando daños permanentementes en los órganos principales y vitales del ser humano, como lo son, el cerebro, el corazón, el hígado, los riñones y los pulmones, rindiendo al consumidor incapaz de realizar las múltiples tareas importantes de esta vida, ya fueren personales, conyugales, familiares y aún más, las espirituales.

Lo que Dios ofrece para dar ánimo trabaja, no solamente en el cerebro, sino en el mismo espíritu humano, alterando sus pensamientos, acciones y reacciones hacia una entera transformación. Todo ello ópera en tal forma que enriquece el valor de su consumidor. Es una bendición total que desciende de lo alto: “La bendición del SEÑOR es la que enriquece, y no añade tristeza con ella” (Prov. 10:22). Este gozo alegra el alma, nutre los ánimos y fortifica los pensamientos de Dios en nosotros. Pablo apóstol nos dice lo siguente del Espíritu de Dios: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Ga. 5:22,23).

Cualquier otro ánimo, gozo y alegría es temporal, artificial, engañoso, irreal y dañino. No te conformes con lo de plástico mi hermano, mi hermana, aferrate a lo verdadero, a lo genuino, a lo que perdura aún en medio de circunstancias difíciles e imposibles para la mente humana.

Acordémonos de las palabras del apóstol Pablo que nos dice: “Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis” (Fil. 4:4). Usemos nuestra mente para ver con los ojos del alma las promesas maravillosas del Eterno Dios para Sus hijos fieles y todos los beneficios espirituales que ya tenemos (Heb. 12:28). Levantemos nuestra cabeza hacía las cosas de arriba (Col. 3:2) para recibir la fuerza y el ánimo de volar como las águilas (Isaías 40:31). ¡Aleluya!

Shalom.

Brother Phillip Nava, 16 de Julio de 2014