Las Revelaciones son para Vivirse

Si hemos recibido de Dios revelación para entender que Dios es UNO y uno Su Nombre, sirvamos a ese Unico Dios con (UN) corazón perfecto, y con ánimo voluntario (I Cron. 28:9). Afirmemos nuestra fe en nuestra diario vivir, pensando en todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre…” (Fil. 4:8). Hablemos con ese UN Dios.

Si hemos sido bautizados en el unico bautismo para salvación registrado en la Palabra de Dios, vivamos opucados en esa “salvación, con temor y temblor” (Fil. 2:12). Apreciando ese entendimiento que vale mas que oro, plata o cualquier cosa de este mundo.

Si hemos entendido que el don del Espíritu Santo de Dios es para darnos poder y fuerza espiritual, pidamos a Dios es regalo prometido (Hech. 2:38). Sabemos que ese regalo de Dios no es la salvación en sí, sino es poder de lo alto para entrar en la confianza que recibieron los discípulos del Maestro cuando habalron la Palabra con confianza (Hech. 4:31).

Si hemos entendido que el Señor no viene a robarse a Su Iglesia, sino que “viene en las nubes y todo ojo le verá” (Ap. 1:7), vivamos esperando Su venida visible en ese gran día (Mat. 24:29-31). Poniendo mucha atención a las señales que nos señalan el tiempo último antes la venida del Señor en Su gloria, en que también dará el pago a los desobedientes (II Tes. 1:4-10). Sabiendo claramente que el ser arrebatados no es ser desaparecidos, sino que quiere decir que subiremos a recibir al Señor en las nubes (I Tes. 4:17). Entendiendo también que cuando dice que estarán dos en el campo, uno será tomado y el otra será dejado, que estarán dos mujeres moliendo en el molinillo una será tomada y la otra será dejada, no quiere decir que tomar es desaparecer sino la enseñanza del Señor para nosotros con esa parabola es que nos aseguremos de nuestra propia salvación, no pensando que con andar con alguien que vive en fidelidad nos salvaremos.

Si hemos entendido que la boda del Cordero no es literale sino simbólica de la unión espiritual y completa, sin el obstáculo ya de nuestra condición de pecado, estaremos con el Señor para siempre. Sabiendo a la vez que ni la esposa es líteral en todo el sentido humano, ni tampoco la Jerusalem celestial es líteral, porque la ciudad es también la esposa del Cordero (Ap. 21:2). Las piedras preciosas tampoco son literales sino son simbólicas de las virtudes de Dios en Sus hijos.

Esto y mucho mas que por la gracia de Dios hemos entendido por medio de las explicaciones de nuestra amado pastor anciano, debe estar presente en nuestro entendimiento diario para poner mayor enfasis en nuestra manera de vivir. Son tesoros eternos que deben estar vivos en nosotros, no empolvados. Cuando los entendemos en verdad podemos sentir las vibraciones divinas en nuestro corazón para marchar en fidelidad a Dios y Su suprema verdad.

Shalom!

Brother Phillip Nava, 9 de Sept de 2014