La Vida Sin El Señor Es Solo Un Pedazo de Carne Moviéndose

Dijo el Salmista: “Solamente, vanidad son los hijos de Adán, mentira los hijos del varón; pesándolos a todos juntos en la balanza, serán menos que la vanidad” (Salmo 62:9).

Bajo este entendimiento decimos: ¿Para qué sirven todos los logros en esta vida, todas las adquisiciones, todos los puestos, todo el dinero, toda la fama, si al final no terminamos está vida con el Eterno Dios y entramos a vivir con Él por una eternidad?

En medio de una meditación profunda, al Rabíno Schneur Zalman (fundador de Jabad – siglo 18) se le escuchó decir [a Di-s]: “No quiero nada. No quiero Tu Paraíso. No quiero Tu Mundo Venidero, solo te quiero Ti Mismo”.

No hay nada que se compare a una cercanía intima con el Dador de la vida, como la tuvo Moisés, como la tuvo Abraham y los demás hombres y mujeres que han respirado el aire divino de la casa de Dios. La cercanía a Dios que nos deja Su olor suave (II Cor. 2:15) en nuestra vida.

Dijo el apóstol Pablo: “Empero procurad los mejores dones; mas aun yo os muestro un camino más excelente” (I Cor. 12:31), el cual es el Amor.
No te conformes con lo mediocre de tu relación con Dios, anhela, suspira, busca, codicia ardientemente una relación intima con el Creador.

Shalom

Brother Phillip Nava, 4 de Sept de 2014