La Generación del Cambio

La Generación del Cambio

Santiago 1:17

 

 

Todo mundo habla de cambio. En la esfera mundial, en las naciones, en la sociedad, en las familias y en las congregaciones. Todo está sufriendo los dolores de los cambios y muchos de ellos se realizan aun en contra de la misma naturaleza. Las cosas que fueron tenidas por monumentos de estabilidad y fortaleza se están erradicando y se están levantando nuevos iconos de identidad. Lo antiguo está siendo remplazado por lo nuevo y todo ello sucede a una velocidad vertiginosa. El mundo del ayer está quedando en el olvido sin ningún lamento, lucha o demanda que haga volverlo. El mundo marcha hacia un futuro incierto con nuevas herramientas que se han diseñado para seguir escarbando y edificando nuevas sendas por las cuales ya está caminando el mundo entero hacia un destino de destrucción. Los acuerdos de paz y amistad de los enemigos de Israel han quedado en el polvo de las tropas que siguen amenazando la misma existencia de Israel y la estabilidad mundial. Las armas que tienen las naciones poderosas de estos tiempos poseen un poder inimaginable para causar una conflagración global. Israel sigue siendo el culpable de muchos de los problemas del mundo, de acuerdo al consenso de las naciones. Ellos son, según el mundo, los responsables de las discordias de las naciones.

Si Israel no existiera, el mundo viviría en paz, dicen ellos. Se vuelve a oír la expresión nazista, entre otras, refiriéndose a Israel como el problema que requiere una “la solución final”. Nosotros sabemos que todo esto tiene su propósito en el realmo profético de Dios, porque todo empezó allí en la tierra (santa), escogida por Dios y todo ha de terminar allí en esa tierra, con el pueblo de esa tierra. No escogió Dios la tierra del Edén donde empezó humanidad por cierto, sino escogió la tierra donde Dios hizo pacto con Abraham, al mismo lugar donde dirigió Moisés al pueblo escogido: a Israel. Pero para este tiempo todas las incertidumbres y amenazas mundiales apuntan a la cita que Dios tiene con las naciones en el que día que Él dijo: “Porque yo reuniré todas las gentes en batalla contra Jerusalem…” (Zac. 14:2). Pero el mundo ciego como zombis camina completamente ajeno a la realidad de una eternidad que no puede evitar, donde todo lo de aquí llega a su fin. Como dice nuestro pastor anciano en uno de sus cantos: “No pueden ver la realidad que hay un terrible despertar”. El hombre piensa que con sus cambios y ajustes en los acuerdos, que de continuo toman, habrá de mejorar la situación.

Los analistas denotan 11 cambios mayores en este país que han afectado la cultura y la iglesia por los últimos 40 años. Una de las expresiones de estos hombres es: “sabemos que las cosas están cambiando pero no sabemos en qué nos estamos convirtiendo”. Entre la lista de los eventos que han influenciado los cambios sociales del mundo moderno están: 1) la tercera ola. 2) La re-normalización de la sociedad. 3) Jugando boliche solos. 4) La edad tecnológica. 5) Des construccionismo. 6) Post Modernismo. 7) Post Cristianismo. 8) La Globalización. Todos estos términos describen cambios que la industrialización mundial ha traído a la sociedad local y a todas las esferas de la sociedad mundial.

A raíz de todo esto ha habido un cambio en la consciencia de los miembros de esta generación. El rol de la mujer ya de tiempo cambió de ser compañera de su esposo a ser un socio, competidora con el rol natural del hombre, para que así sea justo el plano humano y que no haya superioridad y todo sea igual, según las ideas modernas motivadas por el deseo de la igualdad. No mucho después de estos cambios concienzudos surgió el movimiento llamado “La Liberación Femenina”, cuyo establecimiento empezó a legislar los cambios en el manejo del hogar. También el advenimiento del control del embarazo, empezó a aparecer en los cambios de la estructura del hogar. Por otra parte, el individualismo es expresado hoy por el consumo y la libertad de escoger. La persona es el árbitro final en la determinación de que es “verdad”. El valor del pluralismo facilita la coexistencia de selecciones y verdades distintas en una persona o grupo. El pluralismo insiste en el respeto de la diversidad. Lo más triste es que a esas multitudes de esos agentes de cambio se ha unido un gran segmento del cristianismo quienes habiendo hecho amistad con el mundo (I Juan 2:15), han adoptado su estilo de vida y han fornicado con él. Se ha dicho que “son tiempos nuevos y que todo está evolucionando, así que para ser efectivos debemos cambiar de tácticas y invitar todas las nuevas ideas a nuestras funciones religiosas”. “Hay que permitir la innovación en nuestros cultos para atraer más gente”, “hay que adoptar formas nuevas de hacer las cosas porque de otra manera no tendremos éxito en nuestro alcance de personas nuevas”, dicen los promotores de estos cambios. Se dice incluso que tenemos que vestir el evangelio y hacerlo atractivo para los irredentos; mientras, el libro Santo sigue diciendo: “Y subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca: no hay parecer en él, verlo hemos, mas sin atractivo para que le deseemos” (Isaías 53:2).

Algunas iglesias se han dado cuenta que son parte de un mercado religioso donde los grupos religiosos compiten por “las almas”. El cristianismo se ha convertido de ser el centro de la vida, en una opción en la vida. Esta generación es tal que no sabe resignarse a vivir con sus cuestiones y problemas; quiere soluciones para todos ellos. Todo apunta al individuo en lugar de apuntar a Dios y Sus propósitos. Vivimos en tiempos en que la experiencia (cualquiera que ella fuere) es deseada simplemente por sentirla. En otras palabras muchos buscan nada más experiencias personales en Dios sin las responsabilidades que vienen con ellas. Seleccionan que parte del mensaje o de las palabras quieren aceptar y buscan unirse con aquellos que tengan la interpretación que a ellos no les incomoda.

Sabemos que hay cosas que sí tienen que cambiar por naturaleza, cambios que no se pueden evitar. Por ejemplo están los cambios que en la misma vida física se experimentan pero que tienen su propósito. Pero aquí hablamos de los cambios destructivos generados por la ansiedad humana que busca el control de las cosas. La misma sociedad ha visto cambios graves en todos los aspectos de la vida en estos tiempos. Desde que entró el siglo 20 empezaron a suceder los cambios que con el tiempo se fueron acelerando. De acuerdo a la historia, los medios económicos han tenido mucho que ver con los cambios que por ese poderoso medio se le ofrece al pueblo. El Señor sabia que junto con la ciencia (conocimiento) avanzada (Daniel 12:9) vendría también el hambre de saber y conocer más de lo permisible. Dios el Creador de todas las cosas, nos da las medidas y la velocidad del aprendizaje y desarrollo del ser humano y podemos verlos claramente en la forma que Él los estableció en el desenvolvimiento de la vida humana. Primero se es niño, (un tiempo muy único de la vida. De hecho todo lo formado y creado tiene que tener un principio, sin ese principio nada puede continuar). Ese principio es tan importante que sin él nada existe. Nadie puede brincar ese primer paso en la vida para llegar al segundo paso porque Dios quien estableció los tiempos del ser humano con un gran propósito y significado los hizo inconmovibles. Cuando éste se pretende acelerar estos pasos, no está acelerando el reloj de Dios, sino solo está acelerando, quizás, una parte del desarrollo humano, porque es imposible detener o acelerar lo establecido por el Creador del tiempo.

Todos somos testigos de los resultados trágicos cuando se quiere mover el reloj de Dios, por supuesto que insisto, no lo han logrado, pero si han desordenado y contaminado las vidas de los niños y jóvenes con imágenes ilícitas, en los aparatos de entretenimiento y demás material y actividades diseñadas para insertar en las mentes los cambios que transforman la forma de pensar y de ver las cosas. Han desordenado la mente del niño en cuyo cerebro solo debe estar cosas que pertenecen a esa edad. Agrego que no existe ninguna medicina o avance científico que pueda tornar un niño en un adulto. El rey David reconoce la importancia de los tiempos establecidos por el Creador y expresa: “De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza…” (Salmo 8:2). Al hablar de este principio hablamos de lo primero, lo puro, lo perfecto, lo fresco y lo inicial. Por cierto que el mismo Maestro nos habla de “los niños” ilustrando un punto de grande importancia cuando dice: “… te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y los entendidos y las hayas revelado a los niños” (Mat. 11:25). Por eso también dijo el Señor: “…de cierto de cierto os digo, que si no os volviereis y fuereis como niños no entrareis en el Reino de los cielos” (Mat. 18:2,3). El Señor también le marca esta verdad a Nicodemo cuando le dice: “De cierto, de cierto te digo que el que no naciere otra vez, no puede ver el Reino de Dios” (Juan 3:3).

El Creador con estas palabras declara que el que no vuelva al principio no puede crecer en el Reino de Dios. Porque, una vez más, nadie llega a la edad media, sin empezar desde el principio. A pesar de toda esta ley inconmovible el hombre sigue tratando de mover los tiempos de Dios y como no lo pueden lograr en lo físico lo quieren hacer en la mente infantil y juvenil trayendo sobre sí mismos (y la misma humanidad) perdición acelerada (II Pedro 2:1). Pero lo más grave es que todos esos fenómenos no se han mantenido en el ambiente y mundo de los incrédulos sino que han entrado en el mundo “cristiano”. Es increíble que aun estando en el tiempo del fin se siguen viendo los cambios fabricados por los hombres que tiene su vista puesta en este mundo, especialmente cuando se ven las grandes señales que nos gritan diciéndonos que la venida del Mesías se acerca. En su confusión llaman bendición a los resultados que los métodos nuevos que ellos inventan les producen y dicen que las multitudes que se acercan a sus reuniones es la señal de que Dios está respondiendo, como si los frutos se identifican con los números. No saben identificar lo que es en realidad bendición de lo alto y lo que es engañoso.

El Señor nunca midió el éxito espiritual de esa forma. De hecho cuando las multitudes que creían en Él por los milagros que hacía dice que: “Él mismo Jesús no se confiaba a sí mismo de ellos, porque Él conocía a todos. Y no tenía necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque Él sabía lo que había en el hombre” (Juan 2:23-25). En el libro de Isaías Dios habla por labios del profeta de la riqueza que no era bendición sino más bien maldición. Dice el profeta lo siguiente: “Ciertamente Tu has dejado a Tu pueblo, la casa de Jacob, porque son hinchados de oriente, y de agoreros, como los filisteos; y en hijos ajenos descansan. Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tiene fin. También está su tierra llena de caballos; ni sus carros tienen número. Además está llena su tierra de ídolos, y a la obra de sus manos se han arrodillado y a lo que fabricaron sus dedos” (Isaías 2:6-8).

Para que no seamos confundidos con los cambios que siguen deformando lo original de Dios tenemos que estar ciertos y seguros de la verdad y seguir siendo confirmados en esa verdad presente (II Pedro 1:12). El Señor quiere que nos parezcamos a Él en nuestra permanencia escritural y espiritual, porque está dicho que: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y, por los siglos” (Heb. 13:8). Así que no dejes mi hermano que los cambios te envuelvan y te den otra nueva forma de pensar y de interpretar la Palabra profética y mas permanente de Dios (II Pedro 1:19). Dejemos que el mundo incrédulo y los modernistas dentro del cristianismo sigan cambiando y transformándose uno en lo peor y el otro en alguien o algo muy diferente a la iglesia primitiva, recuerda que si somos contados entre los miembros de la Iglesia fiel para nosotros son las palabras de admonición que dicen: “…el que es justo, sea todavía justificado, y el santo sea santificado todavía” (Apoc. 22:11). Esta dicho que El Señor es el “…Padre de las luces en el cual no hay mudanza ni sombra de variación” (Santiago 1:17). Dijo varias veces nuestro pastor anciano: “el tiempo pasa y muchos cambian, pero yo, con la ayuda de Dios, no voy a cambiar”. ¡Y no cambió! Mi hermano no cambiemos para que cuando el Señor viniere nos halle haciendo así (Mateo 24:46), así como nos encomendó.

Brother Phillip Nava, Sept 9 2011