La Cuarta Bestia

La Civilización Presente

La Cuarta Bestia

La definición reducida de la palabra civilización es: una sociedad compleja. La definición de la misma en términos amplios es: sinónimo de Cultura (englobando las visiones del mundo o ideologías, las creencias, los valores, las costumbres, las leyes e instituciones); que se suele aplicar con carácter más general. La Palabra de Dios en el libro de Daniel nos habla de cuatro bestias que habrían de regir, dominar, influenciar y controlar, en su término general, el mundo de ese entonces, en los últimos tiempos, antes de la venida del Mesías.

Desde el tiempo del exilio babilónico, empieza a contar el tiempo que estaba ya determinado para el pueblo de Israel y la Santa Ciudad: Jerusalem (Dan. 9:24) para conseguir una serie de resultados que Dios tenía en Su plan divino para Su pueblo. Antes del exilio babilónico, Israel nunca había conocido en carne lo que era vivir bajo un régimen civil, pagano de control netamente humano. Fue allí donde empezaron a probar lo que es vivir bajo una civilización (un orden) extraña a la forma de gobierno que ellos habían conocido, establecida por Dios usando la vida del primer caudillo: Moisés. Al dársele a Daniel la explicación de aquel sueño que turbó su mente se le da un breve resumen del significado que tienen las cuatro bestias que él ve en su visión. Las primeras tres eran para Daniel más fácil identificar, puesto que tenían mas cercanía a su tiempo y su conocimiento. Pero la cuarta bestia es la que le trajo mayor asombro y temor pues se le dice que esa sería muy diferente a las otras tres.

Las descripciones que Daniel escucha sobre la cuarta bestia son las siguientes: “La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será más grande que todos los otros reinos, y á toda la tierra devorará, y la hollará, y la despedazará” (Dan. 7:23). Podemos entender entonces que este dominio global cuya grandeza crece con el tiempo, devorando todo lo que el mundo ha conocido, para establecer nuevas ideas y nuevas normas, no puede ser nada menos que la civilización presente. La influencia que la civilización presente posee es asombrosa, ni de broma se compara a la fuerza que las tres anteriores tuvieron, aunque tiene herramientas de las anteriores. Esta tiene a su disposición un sinnúmero de herramientas que le han proporcionado el tremendo poder de control que hoy en día posee. Esta civilización trae y ofrece dones de prestigio social, para influenciar, controlar y finalmente destruir. Ofrece altos grados de educación en todas las ciencias, ofrece paz, ofrece mejoramiento de salud, pero su fin es de destruir o devorar otras cosas de valor eterno. Por cierto que es por medio de esta civilización que “la gran babilonia” (Apoc. 18:8-13) moderna es edificada. En sí produce un estado de independencia total; una seguridad falsa que al que la internalice le dirá: “tu no te preocupes de nada, tenemos la solución para todas tus dudas, todas tus necesidades, de alguna forma lo arreglaremos todo”.

Dice la escritura: “Y con su entendimiento hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y con paz destruirá a muchos; y contra el Príncipe de los príncipes se levantará; y sin mano será quebrantado” (Dan. 8:25). En el ramo religioso y espiritual esta civilización también ha establecido formas de prestigio religioso. Ha ordenado en tal forma el carácter de manejo eclesiástico que tiene técnicas para crecer las iglesias, para educar a los líderes, para establecer una presentación llamativa. Todo lo tiene bien organizado y empaquetado listo para usarse con garantías de resultados. En pocas palabras, es un control global que no utiliza fuerza bruta, como las bestias anteriores (aunque la tiene), sino lo consigue por medio de su poderosa influencia, sin tener que desperdiciar o matar personal útil que después los convierte en agentes de su trabajo humanista. Se puede decir con franqueza que todo mundo (en términos generales) usa sus herramientas para conseguir sus logros. De este mismo sistema se desarrolla la marca de la bestia, por cierto. El significado del número 666, representa un control interno que toma su lugar operable en la mente y que manifiesta su efecto en las acciones externas y se introduce por medio de métodos humanos.

Se supone que aunque somos hijos de Dios, participando “de carne y sangre” (Heb. 2:14) tenemos que usar licencia de manejar, trabajar, etc., tenemos que hacer muchas cosas que nos ligan con esta civilización para poder vivir en este mundo, no podemos zafarnos de ello; de esto dijo el Maestro en Su oración por nosotros: “No te ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:15,16). Creo que está claro que lo maravilloso que esta prueba de este tiempo profético puede producir en toda esta lucha, es que en medio de toda esta fuerza de influencias poderosas pueda haber un Pueblo que no ha caído vencido a los poderes de influencias y presión de esta civilización, y que pueda ver con claridad la diferencia entre el gobierno humano y el gobierno de Dios; Israel es la inspiración mas poderosa que podemos ver en toda la historia humana. A ellos les ha costado su vida, pero siguen defendiendo y protegiendo lo que de sus padres recibieron. La santa inquisición no los movió, los hornos de Hitler no los desviaron de su fe. Aunque los marcaron con un número dentro de los campos de concentración, esa marca no entró en sus mentes y corazones. Por cierto que esta gente triunfadora de los últimos tiempos se compone de dos grupos de gente: los dos testigos fieles (Apoc. 13:3,4). Por eso es que es de suma importancia que entendamos lo pesado que es lo que hemos entendido y las implicaciones que ello tiene porque la realidad es que al final todo esto descrito sobre la cuarta bestia llegará a su fin.

Está descrito gráficamente en los anales bíblicos (Apoc. 19:17-21). El asomarnos a esas conexiones eternas y poderosas nos debe hacer mas responsables de vivir esta vida concientes de lo importante que implica el ser hijo de Dios en esta última generación. El ser parte de esta generación tiene sus altos peligros pero también tiene sus altos privilegios. Los retos que los poderes influenciables de esta civilización nos pueden destruir o nos pueden hacer mas poderosos en Dios, porque entre mas alto es el reto mayor es el triunfo. De cierto que al entenderlo producirá en nosotros mas entusiasmo para servir en lo que fuere.

 Brother Phillip Nava