Enseñar con el Ejemplo

Nosotros, los padres debemos entender que, como líderes de nuestros hogares, se demanda mas de nosotros, porque se nos han sido conferidas responsabilidades adicionales. Por lo tanto, debemos pensar antes de lo que pensamos, tenemos que pensar antes de hablar y hay que pensar antes de hacer. El tipo de vida que vivimos se graba en las mentes de nuestros hijos. El tipo de oraciones que hacemos es registrado por ellos. Lo que hacemos en casa se graba por ellos. El tipo de conversaciones que tenemos es registrado por ellos, el tipo de música que escuchamos es registrado por ellos, el tipo de lugares que frecuentamos es registrado por ellos, nuestra forma de vestir es registrado por ellos, somos examinados sin palabras por nuestros hijos. Ser papá y mamá es mucho más de lo que pensamos. Hay una gran cantidad de sacrificio que implica el ser padres.

El momento en que nos convertimos en padres, en ese momento, también nos convertimos en maestros. Ser padre o madre en los tiempos en que vivimos es muy difícil, pero a pesar de que los riesgos son altos, hay que recordar que nunca pueden ser mayor que el Alto y Sublime Dios (Isaías 57:15). En un hogar se necesitan dos para manejar el desafío. Padre y madre deben trabajar juntos (Amos 3:3). Si trabajando juntos es difícil cuanto mas lo es cuando no hay un acuerdo mutuo y claro del orden en el hogar.

Que Dios nos ayude, que nos de fuerza, poder y determinación para soportar el desafío y estar dispuestos a luchar por nuestros hogares. Nuestras acciones, ungidas por el Dios del cielo; como dardos de amor, pueden penetrar el corazón de nuestro hijo, hija que no logramos impactar con el amor nuestro.

Los que todavía tienen a sus hijos pequeños, son tiempos de grande oportunidad para guiar, enseñar y dirigirlos por las sendas antiguas. Los que tenemos hijos ya grandes, nuestros hogares deben ser un oasis de descanso espiritual. Y nuestras oraciones de fe y pasión por los que Dios nos dio. Debemos cuidar nuestros ojos (Salmo 101:3) para que Dios se asome por ellos a los ojos de nuestros hijos, debemos mantener nuestra boca limpia (Salmo 141:3) de impurezas espirituales y palabras obscenas para que Dios pueda hablar al corazón de ello por nuestra boca, debemos mantener nuestros oídos limpios para oír el clamor del alma de nuestros hijos.

El Señor mismo nos puso el ejemplo con su vida y lo declara cuando dice: “Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad” (Juan 17:19). Nuestros hijos nos necesitan como padres de pasión para nuestro Dios. No seamos egoístas, no vivamos solo para nosotros, vivamos para bien de ellos.

Miremos otro de los ejemplos tremendos que encontramos en las Sagradas Escrituras: “acordaos del Señor, que es grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas” (Nehemías 4:14).

Tenemos que pedir a Dios el coraje y valentía para resistir y conquistar el territorio sobre el cual se se nos ha colocado. Recordemos las palabras de Caleb en su edad avanzada (80): “Ahora, pues, dame esta montaña, de la cual habló el Señor en aquel día, porque tú oíste en aquel día que los anaceos estaban allí, y que las ciudades son grandes y fortificadas, si es así, el Señor está conmigo, entonces seré capaz de expulsarlos, como dijo el Señor. Josué entonces le bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone a Hebrón por heredad. Por lo tanto, Hebrón vino a ser heredad de Caleb hijo de Jefone cenezeo hasta hoy, ya que había seguido cumplidamente al Señor Dios de Israel “(Josué 14:12-14).

Abastezcamos nuestra fe, la fuerza y el poder en la casa de nuestro Padre.

Shalom!

Brother Phillip Nava, 2 Oct 2012