El Unico Bautismo Bíblico Para Salvación

En la Palabra de Dios está Indiscutiblemente declarado, establecido y efectuado por los apóstoles de Jesucristo el Señor un solo bautismo para salvación. El cual no fue establecido hasta después de la ascensión del Señor al cielo. Para ser más específico, fue en el día de la celebración judía llamada el Pentecostés, lo cual quiere decir cincuenta. O sea el pueblo de Israel celebra la entrega de la ley a Moisés en el Sinaí. En ese día de grande conmemoración y significado, escogió el Señor establecer Su nuevo pacto con los que habían de creer de entre los judíos, sin deshacer el primer pacto con Su pueblo.

Después de una experiencia sobre natural en el “aposento alto” donde se escuchó el ruido de los 120 y más que se habían reunido para ser revestidos del poder de los alto. Nadie de ellos había antes conocido eso, no sabían que es lo que habría de suceder, todo lo que habían hecho es obedecer el mandamiento del Maestro: “…les mandó que no se fuesen de Jerusalem, sino que esperasen la promesa del Padre, que oísteis, dijo, de mí” (Hech. 1:4).

Estas fueron Sus últimas palabras antes de ascender y desaparecerse físicamente de entre ellos: “Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereís testigos en Jerusalem, en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra“(V. 8). Fue después de esta promesa cumplida que se estableció el bautismo para salvación (Hech. 2:38).

Cuando el apóstol Pedro hizo la declaración del bautismo para salvación en el nombre de Jesucristo el Señor, estaban allí todos los de demás apóstoles; en otras palabras, no hizo Pedro esa declaración de sí mismo. La lista de los que fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús siguió y ha seguido aumentando hasta hoy y seguirá hasta que “halla entrado toda la plenitud de los gentiles….” (Rom. 11:25).

Es el único bautismo bíblico para salvación. Veamos los datos bíblicos que comprueban esta inconmovible verdad:
1. “Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hech. 2:38).
2. “Los cuales venidos, oraron por ellos, para que recibiesen el Espíritu Santo; (Porque aun no había descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.)” (Hech.8:16).
3. “Y les mandó bautizar en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días” (Hech.10:48).
4. “Oído que hubieron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús” (Hech. 19:5).
5. “Ahora pues, ¿por qué te detienes? Levántate, y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre“ (Hech. 22:16).

También dice que: “Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado á los hombres, en que podamos ser salvos” (Hech. 4:12).

Con toda esta evidencia escritural, solo un necio puede alegar que este bautismo en el Nombre del Señor Jesús no salva (I Pedro 3:21).

¿Por qué no se estableció este bautismo durante el ministerio del Señor? Preguntará alguien. La respuesta es sencilla pero poderosa y es porque el Maestro fue la Salvación misma en Carne. Estando Él en persona no se necesitaba el bautismo para perdonar pecados porque Él es quien otorgaba el perdón de pecados y es quien todavía sigue perdonando los pecados, pero ahora por medio de la obediencia al mandamiento del bautismo en Su nombre, así de sencillo. Pero recordemos que fue después de Su ascención al cielo que la salvación, por medio de esa fórmula bautismal en Su nombre, fue establecida y practicada por los apóstoles y discípulos de la Iglesia primitiva.

Cuando el Señor sanaba a alguien de alguna enfermedad física, los fariseos que estaban cegados para no reconocerle, cuestionaban Su autoridad de perdonar pecados y en una ocasión Él les dijo: “Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados; ó decir: Levántate, y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete á tu casa” (Mat.9:6). Por eso, incluso, perdonó al ladrón que colgaba a Su derecha en el monte Calvario.

Hermano y hermanan, si has sido bautizado/a en este bautismo, no lo cambies, estás en el verdadero y haz obedecido al mandamiento de Dios por medio de Sus apóstoles, haz seguido el ejemplo de las autoridades doctrinales para la Iglesia (Ef. 2:20). Reten lo que tienes para que ninguno tome tu corona. ¡Vivamos entonces esta salvación tan grande, cierta y maravillosa!

Shalom

Brother Phillip Nava, Sept 27 de 2014


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