El Poder de la Humillación

El poder de la humillación es incalculable, pero tan difícil de conseguir y mantenerse en ese sentir tan necesario en el camino de Dios. El premio de vivir así es inimaginable, el Señor, Dios manifestado en carne (I Tim. 3:16) bajó de Su trono para demostrarnos, en Su propia carne, esta virtud tan vital:

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios: Sin embargo, se anonadó á sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres; Y hallado en la condición como hombre, se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le ensalzó á lo sumo, y dióle un nombre que es sobre todo nombre; Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra” (Filipenses 2:5-10).

“… Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor” (Hech. 3:19).

…Cuántas pérdidas se sufren, cuántas vidas se desordenan, cuantas catástrofes suceden por falta de esta virtud en las vidas de individuos, familias, esposos, esposas e hijos. Cuanto ha soportado el Creador con Sus creaturas vacías de esta arma poderosa que abraza todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre (Fil. 4:8). Todo esto y mucho más se pierde cuando se desaparece la humillación.

El Señor nos insta a regresar a nuestro primer amor: “…Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré presto á ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” (Apoc. 2:5).

Ayúdanos por favor Señor a ser humildes (poderosos) de corazón (II Cor. 10:4-6) y evitar la maldición de una DEBILIDAD que se llama: Orgullo, Iniquidad, Soberbia y Dureza de Cerviz.

Shalom!

Brother Phillip Nava, 2 Marzo 2013