Compra la Verdad y No la Vendas

“COMPRA LA VERDAD Y NO LA VENDAS”
Proverbios 23:23

Toda la Palabra de Dios está llena de instrucción para los hijos de Dios a que crezcamos en el conocimiento de Dios y Sus misterios. Por ejemplo veamos las palabras de Pablo apóstol: “Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores; Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo; Hasta que todos lleguemos á la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, á un varón perfecto, á la medida de la edad de la plenitud de Cristo: Que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error: Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, a saber, Cristo; Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre sí por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación, cada miembro conforme á su medida toma aumento de cuerpo edificándose en amor” (Efesios 4:11-16).

Así como el próposito de cualquier padre humano es de su hijo/a creszca, no solo en estatura, sino aun mas, en entendimiento, tambiém el Padre celestial quiere que Sus hijos crezcamos en entendimiento, para conocerle mejor y para que se nos puedan confiar tareas especiales de estos tiempos. También nos dice el mismo apóstol: “Por tanto, dejando la palabra del comienzo en la doctrina de Cristo, vamos adelante á la perfección; no echando otra vez el fundamento; no arrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Dios, De la doctrina de bautismos, y de la imposición de manos, y de la resurrección de los muertos, y del juicio eterno. Y esto haremos á la verdad, si Dios lo permitiere” (Heb. 6:1-3). El profeta Isaías hablando Dios por él dijo lo siguiente: “Por tanto mi pueblo fué llevado cautivo, porque no tuvo ciencia: y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed (Isaías 5:13). El profeta Oseas hablando Dios por él dijo también: “Mi pueblo fué talado, porque le faltó sabiduría. Porque tú desechaste la sabiduría, yo te echaré del sacerdocio: y pues que olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos (Oseas 4:6). Moisés dijo lo siguiente al pueblo de Israel antes de entrar a la tierra prometida: “Mirad, yo os he enseñado estatutos y derechos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para poseerla. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es ésta” (Deut. 4:5,6).

Pensemos que si estamos dispuestos a escundriñar los datos de una casa antes de comprarla, de un carro antes de comprarlo y cualquier documento que implique responsabilidad nuestra, cuanto mas debemos escudriñar lo que concierne a la vida eterna. Por eso dijo el Maestro (que quiere decir lo mismo que enseñador o profesor) por excelencia: “Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). Esta declaración del Dueño de la Iglesia es para nosotros un mandamiento. La ignorancia voluntaria es peligrosa en todas las esferas humanas, cuanto mas lo es en los asuntos eternos, especialmente en estos tiempos en que hay tantas ideas religiosas erroneas. Es trabajo de los miembros de la Iglesia el documentarse en las Escrituras en estos tiempos peligrosisimos para caminar con seguridad y dar razón de la verdad como nos dice el apóstol Pedro: “Sino santificad al Señor Dios en vuestros corazones, y estad siempre aparejados para responder con masedumbre y reverencia á cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (I Pedro 3:15) y que también podamos cumplir con el consejo del apóstol Judas que nos dice: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros de la común salud, me ha sido necesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada á los santos” (Judas 3). Esta es la razón de la contencion sana y edificante.

Shalom.

Brother Phillip Nava, 24 Marzo 2012