En Dios Hay Una Majestad Terrible.

(Fragmento, Pastor Efraím Valverde Sr)

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y la expansión denuncia la obra de sus manos” (Salmo 19:1).

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, que lo visites? (Salmo 8:3-4).

“Alabad al Señor, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios. Porque suave y hermosa es la alabanza. El Señor edifica a Jerusalem, y a los echados de Israel recogerá. Él sana a los quebrantados de corazón, y liga sus heridas. Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por su nombre. Grande es el Señor nuestro, y de mucha potencia, y de su entendimiento no hay número. El Señor ensalza a humildes; humilla los impíos hasta la tierra” (Salmo 147:1-6).

“Porque las cosas invisibles de Él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo siendo entendidas por las cosas que son hechas, de modo que son inexcusables” (Rom. 1:20).

“Dí a mi pueblo que entre ellos hay muchos que profesan que me conocen pero en realidad no han realizado en verdad quien soy yo, Jesucristo vuestro Dios. Por eso no temen ni me sirven con sinceridad y humildad. Yo he puesto este mensaje en tus labios y lo vas a anunciar a mis hijos en todos los lugares a donde yo te lleve. Confía, yo seré contigo”.

El día 8 de febrero de este año, 1982, delante de la congregación de Salinas, el Señor me dijo lo arriba descrito: y me ha movido en los días que van de este año para hablar de este tema a mis hermanos, tanto aquí en Salinas como en los demás lugares donde mi Dios me ha concedido el poder estar en este tiempo. El Señor ha confirmado lo que me dijo y ha dado mayor luz a muchos hermanos, para comprender mejor la majestuosa y real presencia ‘del gran Dios y Salvador, nuestro Jesucristo” (Tito 2:13). Esto a su vez ha hecho un impacto en sus vidas que les ha impulsado para caminar más de cerca con el Señor, y para servir con mayor determinación en las cosas que nos ha encomendado “nuestro Señor Jesucristo, el Bienaventurado y solo poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver; al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén?(1 Tim. 6:14-16).

Por mi parte, tanto en mi ministerio como en mi misma vida, ha hecho un impacto tremendo lo que el Todopoderoso me ha mostrado y enseñado en estos últimos días; y entiendo que lo que el Señor me ha dicho y ha obrado en mí, es la reconfirmación de las cosas que anteriormente ya he testificado a mis hermanos, tanto en palabra como por letras, que mi Dios me ha hecho manifiestas. Consciente, por lo tanto, de la seriedad del mensaje recibido, paso ahora a hacer participantes a mis hermanos lectores de lo que en los púlpitos ya he estado anunciando.

Quiero ser específico en señalar que el mensaje recibido del Señor no es para los impíos ni para los incrédulos, sino para muchos hermanos que con sinceridad profesan conocerle. Pero que sus entendimientos han estado reducidos para no captar en su plena magnitud el significado del texto clave de este mensaje que dice: “EN DIOS HAY UNA MAJESTAD TERRIBLE” (Job 37:22).

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