Cuernos como de Cordero

(Por Pastor Efraim Valverde Sr)

“Después vi otra bestia que subía de la tierra, y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, mas hablaba como un dragón” (Apoc. 13:11)

En las Sagradas Escrituras, los cuernos simbolizan diferentes cosas. El cuerno de la abundancia, como su nombre lo indica, es popular aun entre otras culturas. El cuerno (shofar) que se usaba en Israel para entrar en Batalla o para anunciar victoria, aún se usa en las celebraciones sagradas. En los simbolismo Bíblicos, los diez cuernos de la bestia (Apoc. 12:3) tipifican el poder de la fuerza bruta, de tipo policiaco o militar, (Por otra parte, las cabezas tipifican poder mental, de tipo intelectual, de ideas, de influencia sobre otros por medio de la voz).

Por tanto la combinación de las cabezas y los cuernos implican una operación doble de poderes que según el caso que nos ocupare, pueden ser positivos o negativos. El mismo Señor Jesucristo está simbolizado como “El Cordero de Dios”. En el Caso del Señor, la cabeza como cordero tipifica la influencia poderosa de su mensaje de expiación del pecado, y los cuernos describen el tremendo poder que reside en Su Nombre. Por la otra parte, al diablo, ese espíritu que representa todos los poderes malignos y todas las influencias negativas, se le personifica con una figura semihumana, con patas de chivo, y con cuernos.

La bestia segunda de que nos habla el texto citado opera en sujeción y a favor de la primera bestia. Es un poder religioso que funciona como cristianismo, pero es un cristianismo falso, de apariencia.  Pues da una cierta semejanza como que es cristianismo verdadero y genuino, por razón de que “tenía dos cuernos semejantes a los de  un cordero” (apariencia de evangelio) “mas hablaba como un dragón”. Es un cristianismo autodistinguido como Evangélico, y otros distintivos Bíblicos, pero que su mensaje solamente aparenta ser el de la voz del Cordero.

Este segmento del cristianismo es parte de la apostasía universal que durante los siglos ha aparecido ante el mundo como la poseedora de la sabiduría divina. Pero siendo que habla como un dragón, entonces la sabiduría que presenta “no es la que desciende de lo Alto, sino terrenal, animal y diabólica” (Sant. 3:15). Y aunque sus mensajes fueren falsos o fingidos, “el dios de este siglo” (2 Cor. 4:4) usando a las “bestias brutas” (Jud 10) con esa sabiduría, ha podido engañar a multitudes de cristianos incautos que no saben hacer la diferencia entre lo real y lo falso, entre la verdad y la mentira. Pues, inclusive, está dicho que “muchos seguirán sus disoluciones” (2 Ped. 2:2)

Hoy son multitudes entre el cristianismo los que hablan del anticristo, de la bestia, de la marca, y demás que en realidad no saben lo que están diciendo. Pues por lo regular todo lo que hacen es repetir las interpretaciones erroneas e ilusorias que alguien en algún tiempo pasado compuso. Y muchos de ellos así engañados adoran la imagen de la bestia y viven marcados con su número, el fatídico 666 y no se dan cuenta del error en que están. La desagradable pero innegable realidad es que la influencia negativa de la voz del dragón es fuerte. Mas ésta no solamente puede ser neutralizada, más aún contrarrestada por la voz del Cordero.

Las Escrituras nos declaran que hoy existen dos dioses: El Dios Todopoderoso, y “el dios de este siglo”. Dos cristos: Cristo Jsús el Señor, y el anticristo. Dos marcas: la de Dios, y la de la bestia. Dos Sabidurías: la de lo Alto, y la “terrenal, animal, diabólica”. Dos iglesias: la verdadera, y la apóstata. Dos pueblos: “hijos de Dios, e hijos del  diablo” (1 Jn. 3:10). Entendidos de lo dicho, tenemos que aceptar entonces el hecho de que existen dos influencias originadas en dos voces: La negativa es la voz del dragón, mas la positiva es la voz del Cordero.

La influencia de la voz del dragón provoca en el cristiano la soberbia: Y como consecuencia el desvío. Y estando ya bajo esa influencia, fácilmente se anida en su vida el odio y el aborrecimiento, la arrogancia y la rebeldía, el fingimiento y la hipocrecía, la envidia y la rivalidad, la injusticia y la ventaja, etc… En cambio, la influencia de la voz del cordero produce en la vida del fiel hijo de Dios exactamente todo lo opuesto a la lista anterior. A las obras y sentimientos de la influencia negativa, en las Sagradas Escrituras se les llama “tinieblas” A los frutos de la influencia positiva se les llama, “luz”. Y donde hay luz, es imposible que puedan habitar las tinieblas. Donde reside en verdad el amor de Cristo el Señor, es imposible que exista el odio, el aborrecimiento, etc.

El Señor Jesús dijo: “Mis ovejas oyen Mi Voz, y me siguen”. Estos son los  ”hijos de luz”, quienes por todas las edades y hasta hoy, hay sabido reconocer la voz del Cordero y han estado y están dispuestos a oírla y a obedecerla. Repito que la voz del dragón es fuerte ciertamente. Tan fuerte ha sido que por los siglos “ha cegado los entendimientos de los incrédulos” (2 Cor. 4:4). Mas la voz “del Cordero de Dios” es la suprema. Es la voz que tiene el poder para contrarrestar todas las voces negativas, y al Cordero le ha placido que su maravillosa voz salga también de las bocas de Sus santos, de los labios de los justos.

Si tú, mi hermano(a), en medio de todos tus defectos y fallas sabe Dios que has anhelado el hacer justicia y amar a tu hermano (1 Juan 3:10), acepta que eres uno de esos justos y que la voz del Cordero sale de tu boca. Por mi parte, no me detengo hoy para testificar que el Señor me mostró en forma inequívoca en estos últimos días que ha sido la voz del Cordero, no la mía la que os ha hablado.

(Escrito por Pastor Efraim Valverde Sr. Publicado en la  Revista Internacional Maranatha, Vol 39 No. 16- Octubre 2009. Págs 3-4).

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