¿Confundidos con la “S”?

(Escrito por Pastor Efraim Valverde Sr)

¿Confundidos?

“SEÑOR JESÚS”, “JESUCRISTO”, “JESÚS”, “CRISTO JESÚS”, “CRISTO EL SEÑOR”, “CRISTO”, “SEÑOR JESUCRISTO”,… son estas formas en las que, por lo regular, se hace referencia al Señor en los Escritos del Nuevo Testamento”, todas ellas están correctas. Mas, como siempre lo ha hecho, el Engañador ha usado el sagrado nombre de nuestro Dios también para confundir y en estos últimos días algunos de mis hermanos ministros me han pedido que escriba explicando algo sobre este particular, para ayudar a algunos que han sido confundidos en cuestión de semánticas en relación a la invocación del Nombre del Señor en el sacramento del bautismo.

Esta operación de confusión no es nada nuevo puesto que durante todas las edades de la iglesia aquí en la tierra, han habido quienes usen este tema para singularizarse, confundiendo a los que se descuidan y haciéndolos creer que han descubierto algo novedoso. Por mi parte, he visto ya a varios y esto nomás en el curso de mis años en el Señor, que han usado esta artimaña y han confundido unos a pocos y otros a muchos, singularizando en cierta forma el uso del Nombre de nuestro bendito Salvador, convenciéndolos de que todos los que no acepten su interpretación están mal, y aun condenados. Así que como ya lo he explicado, estamos conscientes de que esta “movida” del Otro no es nada novedoso y, ciertamente, que para los que estamos despiertos a esta confusión esto es algo aniñado, simple y aún ridículo, pero para los que han sido confundidos, con sinceridad o sin ella, el asunto es serio y necesitan la ayuda y, precisamente, esa ayuda queremos darles en el Nombre de JESUCRISTO, en estos renglones.

Semántica es la ciencia que estudia la forma, sentido y significado de las palabras, y la razón para que esta ciencia se necesite es que hay palabras que para alguien significan una cosa y para otros otra, y a la hora de que unos con otros necesitemos ponernos de acuerdo es indispensable que cada palabra signifique lo mismo. Mas en el caso que nos ocupa el problema realmente no existe puesto que, como ya lo dije, se trata mas bien de una operación de semánticas del Enemigo, para confundir solamente. Pues los que hemos entendido que Dios es solamente Uno (no dos, ni menos tres), entendemos también que las diferentes formas que se usan para referirse al Señor, y que al principio ennumero, no tienen ningún efecto que divida o haga que mengüe la Divinidad o la Unidad del Salvador.

Una de las artimañas más efectivas del Otro para trastornar “aún a los escogidos”, ha sido presentarse con varias versiones de la Biblia, incluyendo alguna o algunas en otra lengua desconocida para la víctima. Empieza luego a hacerle un juego de palabras enseñando aquí la variación de una expresión y allá la diferencia de alguna letra, hasta que lo hace caer en la trampa. Ya engañada y convencida la víctima, todo lo demás que se le dice que crea y que haga encadenado con esa operación es sumamente fácil por cuanto su mente ya está controlada por el engaño. Por tanto, hablando de versiones Bíblicas, podemos decir, con la seguridad del testimonio de los últimos cinco siglos, que la versión bíblica más digna de confianza (y la cual muchas veces hemos recomendado a todos nuestros hermanos) es la versión Antigua de Casiodoro de Reina (1569), revisada por Cipriano de Valera (1602). Ciertamente que en cuestión de semánticas, en ningún tiempo vamos a encontrar una versión que esté perfecta, pues los idiomas humanos son miles y aun cada idioma varía según el tiempo y el lugar. Pero esta versión, ya lo dije, ha tenido la aprobación de Dios en el corazón de millones de cristianos, ministros y fieles, desde los primeros años de la Reforma Protestante hasta la presente fecha.

Usando, pues, esta versión como base para nuestro comentario presente vemos, en lo que refiere al bautismo, que los apóstoles entendieron que Padre no es nombre, que Hijo no es nombre, que Espíritu Santo no es nombre, sino que el nombre es JESÚS, JESUCRISTO, SEÑOR JESÚS, CRISTO JESÚS, CRISTO EL SEÑOR, CRISTO, SEÑOR JESUCRISTO, y así bautizaron a los creyentes, y de ello dan testimonio las Sagradas Escrituras:

  1. En el día del Pentecostés (Hechos 2:38), Pedro, bajo la unción del Espíritu Santo, mandó a los Judíos penitentes que fueran bautizados EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO.
  2. En Samaria (Hechos 8:16), Felipe, bajo la unción del Espíritu Santo bautizó a los Samaritanos EN EL NOMBRE DE JESÚS.
  3. En Cesarea (Hechos 10:48), en la casa de Cornelio el Gentil, Pedro, por revelación y mandato del mismo Señor, mandó bautizar a los primeros Gentiles EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESÚS.
  4. En Efeso (Hechos 19:5), Pablo, bajo la unción del Espíritu Santo, mandó bautizar a los creyentes bautistas (seguidores de Juan Bautista), EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESÚS.
  5. Pablo da razón (Hechos 22:16), que después de que Ananías oró por él y fue sano y recibió el Espíritu Santo, le dijo: “Ahora pues, ¿porqué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados INVOCANDO SU NOMBRE”. ¿Cómo debía de invocar el Nombre? ¿Jesús? ¿Señor Jesús?

Hermanos míos, la Escritura nos aconseja que “seamos niños en la malicia, empero perfectos en el sentido”. Pero muchos lo hacen al revez, pues en vez de ser niños en la malicia lo son en el sentido, y viceversa. El propósito del Espíritu Santo, en las Sagradas Escrituras, no es el de jugar “a las semánticas” para confundir a los creyentes, sino declarar que la salvación reside “en el Nombre que es sobre todo nombre”: JESÚS, JESUCRISTO, etc… En Romanos 6:3, el apóstol Pablo nos dice, inclusive: “¿O no sabéis que todos los que somos bautizados EN CRISTO JESÚS somos bautizados en su muerte?” Y en Gálatas 3:27, él mismo también nos declara diciendo: “Porque todos los que habéis sido bautizados EN CRISTO, de Cristo estáis vestidos”. “Con todo eso, si alguno parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios” (1 Corintios 11:16). Que si al invocar el Nombre de Jesucristo en español, le falta la “S” a JESÚS, también si bautizamos en Hebreo le van a faltar la “Y” , la “E” , la “A” y la “H”, porque en hebreo se le llama YESHUA. Luego si nos metemos en semánticas con los demás idiomas, no vamos a ir a para en el cielo sino en el manicomio en donde, por cierto, ya tiene a muchos el diablo loco. Pues no es otra cosa sino locura, el decir que los miles y miles de hispanos que ya hemos sido bautizados en los siglos pasados, y hasta este día, en el Nombre de Jesucristo, no estamos bien bautizados porque no ha sido “en el Nombre de Jesús”, o “en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo”, o “en el Nombre de Cristo Jesús”.

Dejáos, pues, de jugar a “las semánticas” con el Nombre del Señor porque está escrito: “NO tomarás el Nombre del Señor tu Dios en vano; porque no dará por inocente el Señor, al que tomare su nombre en vano” (Éxodo 20:7). Por cierto que esto aplica, ya para terminar mi comentario, al uso común que se le da entre nosotros los hispanos al Nombre de JESÚS. Pues, por respeto al Nombre de Dios, no debemos ponerle a nuestros hijos “el Nombre que es sobre todo nombre”: JESÚS. Aún he aconsejado a mis hermanos que ya se llaman Jesús, que le busquen algún cambio como Chuy u otros más, inclusive el que se usa en inglés: Jesse. Pues es muy particularmente entre los pueblos que hablamos la lengua Española, entre quienes ha habido la costumbre de nombrar a su prole con el Nombre de Dios. Por cierto que eso en parte ha contribuido para que entre nosotros los Latinos no tenga el efecto poderoso el maravilloso Nombre de JESÚS (o de Jesucristo, que es lo mismo), cuando es invocado para la operación de sanidades y milagros. Para terminar informo a mis hermanos que no lo supieran que entre las razas de habla Inglesa nadie, a buena conciencia se llama Jesús (que por cierto también se escribe igual en inglés). *

CONFUNDIDOS CON LA “S”

Hace unos cuatro años que fui movido por el Señor para escribir un artículo concerniente a la confusión que el diablo ha provocado en las mentes de algunos ministros y cristianos descuidados, con relación a la letra “S” que no se menciona al escribirse o pronunciarse el Nombre de JESUCRISTO en español.

Viendo la tenacidad de los propagandistas de esta operación de error, y habiéndome sido solicitado por algunos compañeros nuestros en el ministerio, como también por hermanos de algunos de los lugares en donde esta confusión se ha propagado, vuelvo a escribir al respecto.

En parte estoy repitiendo lo dicho en la ocasión anterior, agregando a la vez algunos otros razonamientos que espero que necesitan confirmación para librarse de la confusión aludida. Una vez más estoy citando la Escritura que he traído a referencia muchas veces ya y que dice, que “entenderán los entendidos” (Daniel 12:10).

“SEÑOR JESÚS”, “JESUCRISTO”, “JESÚS”, “CRISTO JESÚS”, “CRISTO EL SEÑOR”, “CRISTO”, “SEÑOR JESUCRISTO”,… son estas formas en las que, por lo regular, se hace referencia a nuestro Salvador y Dios en los Escritos Sagrados del Nuevo Testamento, y todas ellas están correctas porque todas se refieren a Él. Mas como siempre, el engañador ha usado una vez más el Nombre mismo del Señor para confundir y trastornar a “los indoctos e inconstantes” (2 Pedro 3:16).

En el caso aludido, los portadores de esta “nueva revelación” han turbado a algunos convenciéndolos de que no están bien bautizados habiendo invocado el Nombre de JESUCRISTO. Pues según su “revelación”, no hay remisión de pecados en el Nombre de JESUCRISTO porque al pronunciarlo así, a “JESÚS” le falta la “S”. Algunos han sido ya llevados en esta turbación al grado de ser re-bautizados, cometiendo así el pecado de “tomar el Nombre de Dios en vano” (Éxodo 20:7), olvidando también que en el Nombre del Señor hay solo “un bautismo” (Efesios 4:5).

Ciertamente que esta operación de confusión no es nada novedosa. En el trascurso de mis días en el Señor, en diferentes tiempos y lugares, he sido testigo de la actuación de varios elementos que han usado esta misma artimaña para confundir a los incautos haciéndoles creer que han descubierto un misterio novedoso que nadie había entendido.

Esta y otras más “torceduras” de doctrinas han sido usadas siempre por ministros que tratan así de hacerse espectaculares y únicos. Por lo regular, la táctica que usan siempre es reclamar que han recibido tal mensaje “por revelación del Espíritu” (?) Algunos agregan a su “revelación” las explicaciones de algún o algunos libros “de discertaciones profundas” con los cuales “encandilan” a los que se dejan. Inclusive, se usan varias versiones de la Biblia, cosa que no es nada nueva, pues Roma lo ha hecho como lo han hecho también los Ruselistas y otros grupos religiosos autodenominados cristianos con muchos seguidores hoy.

Para todo ministro y cristiano que está despierto, la confusión que en esta ocasión nos ocupa es un tema tan aniñado que raya aun en lo ridículo, sobre lo cual ni caso tiene el argumentar o gastar el tiempo. Mas hay cristianos sencillos y sinceros que sienten la necesidad de la ayuda y la confirmación, y es por amor de ellos que escribo lo presente. Ahora, por la otra parte, está ya escrito que “nunca respondas al necio en conformidad a su necedad, para que no seas tú también como él” (Proverbios 26:4).

Ciertamente que la rama de la gramática conocida por la semántica es la ciencia que estudia la forma, el sentido y el significado de cada palabra. La semántica nos puede servir y ayudar cuando tratemos de ponernos de acuerdo con aquellos para quienes una misma palabra tiene un significado diferente que el nuestro. Mas en el caso que nos ocupa no existe tal problema por la sencilla razón que al decir “Señor Jesús” o “Señor Jesucristo” a conciencia delante de Dios sabemos ciertamente que se trata de Él, y solamente de Él.

En la turbación aludida, la semántica está siendo usada por el demonio en la forma de un juego en la mente, para trastornar con algo que no tiene caso en lo absoluto. ¿Cómo puede la mente sensata de un cristiano que está despierto espiritualmente, creer que el Dios Todopoderoso va a detener su salvación por causa de una “S”? La verdad es que algunos de los que andan hoy propagando esta “nueva revelación”, son ministros en cuyas vidas existe razones de mala conciencia y un re-bautismo les hace sentir un cierto alivio. Esto tampoco es nuevo.

Es cierto que el Nombre de Dios, “Nombre que es sobre todo nombre” (Filipenses 2:9), en el idioma castellano se escribe: “JESÚS”. Y cuando al Nombre de JESÚS se agrega el distintivo especial de “CRISTO” (que quiere decir Ungido), que es el equivalente de “MESÍAS” en Hebreo, la pronunciación gramatical correcta (en español, repito) no es JESÚS-CRISTO, sino JESUCRISTO.

El jueguito de letras y palabras que hacen los “indoctos e inconstantes” con la “S”, es un cuento de no terminar que raya en la demencia espiritual. Al entrar en los demás idiomas y dialectos, que son cienes, queriendo satisfacer su confusión van a parar, en cambio, en la locura. Si en letras y palabras específicas en el Nombre del “gran Dios y Salvador nuestro JESUCRISTO” (Tito 2:13) consistiera nuestra redención, tendríamos entonces que ser todos bautizados en Hebreo en el Nombre de YESHUA HAMASHIA ADONAI.

¿Podría hacerse tal cosa en forma universal? ¿Habrían de re-bautizarse todos los miles y miles que ya hemos sido bautizados en el Nombre de JESUCRISTO? ¿Los miles y miles que ya “duermen en el Señor” (que ya murieron)? ¿Y las multitudes de creyentes en el Nombre, de los demás idiomas en todo el mundo? ¿Dará alguien una respuesta satisfactoria para todos, de todas las versiones en que se ha traducido la Biblia? ¿Y qué de los libros y demás opiniones?

“Hermanos, no seáis niños en el sentido, sino sed niños en la malicia; empero perfectos en el sentido” (1 Corintios 14:20). Creo que es tiempo de “que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por doquiera por todo viento de doctrina, por estratagemas de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios de error” (Efesios 4:14).

Pues, inclusive, he tenido razón de varias fuentes que algunos de los que han andado con esta “nueva revelación”, han dicho que yo estoy de acuerdo con sus enseñanzas de confusión, citando como prueba los títulos de mis tratados: “JESÚS, EL NOMBRE DE DIOS”, y “BAUTISMO EN EL NOMBRE DE JESÚS”. Tal deducción es absurda, y lo declaro aquí para beneficio de mis hermanos sinceros para que estén seguros que yo no estoy confundido ni coolaborando con los confundidores. “Porque yo sé a Quién he creído” (2 Timoteo 1:12).

No tiene caso, por tanto, el seguir gastando tiempo y espacio haciendo más explicaciones sobre algo que realmente es una simpleza. Lo dicho en cambio, repito, es para tratar de ayudar a los pequeñitos del Señor que con su sinceridad y sencillez han estado siendo turbados por estos espíritus de confusión. “Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados; guardaos que por el error de los abominables no seáis juntamente extraviados, y caigáis de vuestra firmeza” (2 Pedro 3:17). Mi oración al Señor es que Él os guarde y os libre.

Recordad, oh amados míos, que esta es solamente una de las muchas enseñanzas de simplezas y de niñerías que el enemigo ha estado usando para turbar y trastornar a los pequeñitos del Señor. Mas poderoso es nuestro CRISTO para guardar a los que son suyos. “Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, y humildad, y en duro trato del cuerpo; no en alguna honra para el saciar de la carne” (Colosenses 2:23).

“Mas algunos están envanecidos, como si nunca hubiere yo de ir a vosotros. Empero iré presto a vosotros, si el Señor quisiere, y entenderé, no las palabras de los que andan hinchados, sino la virtud. Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en virtud” (1 Corintios 4:18-20). Al seguir envanecidos están en peligro porque está escrito que a los tales, “les envía Dios operación de error, para que crean a la mentira; para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, antes consintieron a la iniquidad” (2 Tesalonicenses 2:11-12).

Si hay quienes, a buena conciencia delante de Dios, sienten y desean bautizar a los nuevos creyentes en el Nombre del Señor Jesús en vez de hacerlo en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, está correcto y están en todo su derecho. Pero al tratar de hacer de esto una doctrina dogmática para re-bautizar, y luego para condenar a todos los que no hicieren igual, eso es lo que está mal. Esa es la herejía que provoca confusión y perjuicio a los pequeñitos.

Una última información deseo dar a mis hermanos en vía de confirmación y esta es, que ha sido comprobado a nivel universal en los últimos 25 años que la versión bíblica antigua de “Reina-Valera” en español (comparada con las demás versiones antiguas y modernas), es la versión castellana más digna de confianza. En el artículo que escribí hace cuatro años (MARANATHA de Abril, 1982), hago explicaciones de las citas del bautismo. En esta vez no tiene caso.

Finalizo declarando algo que suena chuzco, pero que es una realidad: En todos los años de mi ministerio, y más en estos últimos tiempos, yo he estado sacando fuera muchos demonios. Los he sacado en el Nombre de JESUCRISTO mi Señor, y han salido siempre sin averiguarme el que al Nombre de Jesucristo le falte la “S”.

Pastor E. Valverde, Sr

(Escrito por Pastor Efraim Valverde Sr. Publicado en la  Revista Internacional Maranatha, Vol 39 No. 14 – Abril 2009. Págs 3, 4, y 7).

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